Las manos se encontraban inertes
el frío era tal que era de aquellos días
en que el pasto se torna un gran campo blanco
y la gente puede fumar ilimitadamente por las mañanas,
yo salia muy temprano y como siempre sin destino alguno
llegaba al mapa confuso de aquel metro cerraba los ojos
y me bajaba en la primera estación que al abrirlos veía,
la gente envasada en la rutina vestía trajes formales y su
caminar apresurado evidenciaba que en esta era todo vuela
a pesar de que no tenga alas, me senté en el suelo a un lado
del anden y encendí un cigarrillo pronto la gente comenzó a mirarme
con caras extrañas y los comprendi, así que saque otro cigarrillo y
procedí a encenderlo luego de haber saciado mi necesidad de nicotina
me dispuse a abordar en tren avancé 15 estaciones y me baje, compre el diario y leí que contenía solo basura, era tan importante hoy en día saber con quien se encamo tal tipo la noche anterior, o era mejor prestar importancia a la gente que no tiene con que encamarse...
Compré un café instantáneo en la esquina en esas maquinitas que te roban dinero a cambio de agua sucia pero sirvió para calentarme las manos que el sol de las 10 de la mañana no logró, me quede en una plaza pensando pensamientos estúpidos como la redundancia de mis palabras y recordando la primera vez que te bese bajo aquel árbol donde crecieron flores tan hermosas como tu y que por el exceso de riego se ahogaron, como se ahogan los sentimientos de las personas cuando algo anda mal.
De todo un poco